sábado, noviembre 26, 2005
supéralo! perna!
Como toda mujer de poco más de veinte años, paso al menos media hora diaria imaginándome aventuras maravillosas de las que soy protagonista, a veces víctima rescatada, a veces heroína idolatrada. Todas pasan por lo mismo no? Porfa díganme que si… Bueno, en mi caso debe ser que la tele se lleva gran parte de mi atención diaria. A veces sueño (despierta que es lo peor) todo tipo de situaciones creo que dignas de psicoanálisis freudiano que mezclan entre sus imágenes capítulos de series gringas, de animación japonesa, de películas holywoodenses de ciencia ficción o aventuras en su mayoría. Paso en serio que mucho tiempo deseando tener las cosas que tienen las minas “secas” de las series. Cuando chica-chica, cuando tenía unos cinco años, quería más que nada en el mundo tener una vida bien sufrida como la de Candy, y un novio tan lindo, rubio y bueno como Anthony, antes de caerse del caballo. O en su defecto, el libro-computadora de la sobrina del inspector Gadget. Un poco más grande, como a los diez, quería el prendedor de Angel (la niña de las flores) para poder disfrazarme de lo que quisiera, y más encima tener las habilidades que ese disfraz representaría! Cha la wea bacán! Ah! Y me olvidaba de las mascotas parlantes! Chuta, creo que todavía quiero una de esas. Bueno, a los doce vi por primera vez Sailor Moon y con todo lo perno que pueda sonar, cambió mis sueños de aventura, incluso los que tenía dormida. Empezé a soñar bien seguido, que era una heroína con poderes sobrenaturales que tenía que salvar al mundo de los malvados que se querían apoderar de él y bla bla bla… todo esto con un trajecito de marinerita, con falda cortita y tiara lunar incluída. Ah, y el gato que habla po. También por ahí me enamoré de Tuxedo Mask… ejem. Un poco más grande, creyéndose el cuento de ir dejando de ser niña y todas esas payasadas, comenzé a identificarme (siempre yo sola, nadie más me identificaba con estas cosas) con nada más y nada menos que Buffy la caza vampiros. Nada más distinto a mi que una chica ruda, carepalo, flacucha, rubia y tetona, que además por las noches mata vampiros en un pueblito de los estados unidos. Lo único que teníamos en común (ja, hablo como recordando a una amiga) era que nos iba malazo en el highschool. Ahora también soñaba con que tenía super fuerza, que usaba chaquetas de cuero, que mataba vampiros con estacas y todo, y que además nadie me podía hacer daño, porque yo era “la cazavampiros”, ya no una simple sailor scout… Aunque de vez en cuando aparecían denuevo en trajecito y la tiara. Este fetichito me duró harto, de hecho aún me emociono cuando veo las temporadas viejas de Buffy, y sí, lloré con el capítulo final, es que yo quería que Spike recuperara su alma y se quedara con Buffy po, si eran el uno para el otro, y qué más romántico que la caza vampiros, con el vampiro más temido, que ahora estaba arrepentido… En todo caso ya es asunto superado eh…Ya y me da lata seguir escribiendo… pero les puedo contar que por ahora ando soñando con la vida de Rory Gilmore, exceptuando a su mamá…
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2 comentarios:
la tele sigue siendo mi mejor amiga JJAJAA
cuando vamos a almorzar de nuevo!
besos
oye esribe po, asi funciona este asunto. tu escribes y yo te posteo y viceversa, cachai? asi nos llenamos de ego mutuamente.
hazme caso, hermana!!!
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