martes, diciembre 18, 2007

el más seco de todos


Hoy mi papá cumple 55 años, y para mí sigue siendo el mismo de siempre, sólo que con el pelo un poco blanco y los lentes para leer. Desde que puedo recordar mi papá ha tenido una voz fuerte e imponente, pero que a veces puede ser la más dulce. Cada uno de sus abrazos y sus besos los atesoro, porque como él mismo reconoce "los Montaldo no somos de tacto". Y tampoco somos mucho de palabra, por eso es que los "te amo" han sido pocos y muy especiales. Estos últimos años que para mí han sido más malos que buenos, él me ha acompañado siempre. No he podido verlo y abrazarlo tanto como quisiera, pero cada vez que tengo la oportunidad siento que todo va a estar bien, que puedo seguir soñando, que él me traspasa su esperanza y su espíritu de niño para que yo pueda ser una soñadora. Mi papá es quien me ha inculcado mi fe, y quien la levanta cuando me nota distante. Mi padre es quien me recuerda que en la vida hay que buscar la felicidad y que eso requiere de esfuerzo y voluntad. Mi padre es mi ejemplo de amor.
Él es el que se ríe más fuerte en las reuniones familiares, y eso es mucho decir. Él es al que sus alumnos llaman "Dios Montaldo". Él es el que en plena dictadura prendía una velita afuera de la casa los 11 de septiembre. Es quien se sabe todas las canciones de los Beatles y sube la radio a todo volumen cuando encuentra una. El que se disfrazaba de viejito pascuero en las navidades del San Ignacio; el que no me dejaba ver tele cuando chica porque le quitaba espacio a mi imaginación: el que me enseñó a dibujar y a andar el bicicleta; el que me leía poemas de García Lorca para dormir, el que me llevaba al cine a ver películas de Kurosawa o Schwazeneger; el que repite una y otra vez sus historias de infancia en Sewell que cada vez son más graciosas. Él es el más seco de todos.

viernes, octubre 12, 2007

bailarina ya no

Ahora ya caché porque la gente a veces dice "me siento en el limbo" o "me siento como flotando". Con la segunda carrera congelada en el sexto semestre, y visitas a la psicóloga y el psiquiatra haciendo preguntas que generalmente son respondidas con un "no sé", yo también me siento en el limbo. En otras palabras, no sé que chucha quiero de mi vida. Se supone que no sé que quiero de mi futuro profesional o académico solamente, pero en verdad entre tanta cosa que he pensado ultimamente, creo que tampoco sé que quiero de mi vida en general. Y está mal eso? Yo no pedí nacer en esta sociedad occidental de mierda en donde si no tienes un título estai cagao, o si eres mujer y no formas una familia eri una solterona, o miles de cosas como esa. Yo no pedí ser arrastrada desde la etapa más feliz de mi vida que fueron los últimos años de colegio, al mundo competitivo de la universidad.
Pucha no sé, yo cacho que me estoy pasando muchos rollos, pa variar, y la cosa tiene solución más simple. Igual me muero de nervios cuando voy a la psico, porque como le dije, tengo ganas de encontrar la verdad, de sacar algo auténtico de todo esto, aunque sea que quiero ser pescadora e irme a vivir a horcón, quiero de verdad eso, the real thing, pero me da miedo po, obvio, y qué si descubro que quiero ser... mm no sé, bailarina de balet, ya cagué po, porque eso se ensaya desde chica. Igual no creo que sea eso. Ya filo, la culpa de todo la tiene la tele, es que yo veo too much tele, too much. Y eso.